Mensajes de amor , tercera parte.

 

 

MENSAJES QUE LLEGAN

 

MENSAJES QUE LLEGAN, SEGUNDA PARTE.

 

Soy un ser integro… cuerpo, mente y alma. No me hace falta nadie para sentirme colmada. Corto el cordón que me hace depender de alguien o de algo para mi supervivencia. Sé que soy un ser poderoso.

 

Ahora reclamo mi fuerza interior.

Cada día estoy aprendiendo algo más. Cada día abro un poco más la puerta…, esa puerta que me lleva a mi ser superior. Poseo la fuerza interior para encontrar mi camino.

Estoy encontrando mi camino.

Aparto de mi todo pensamiento estresante y  concentro mi atención en la belleza del ahora, las flores, las puestas del sol, el afecto, el contacto entre las vidas de todos nosotros. Me abro para recibir todas estas cosas que me han sido dadas. La vida es abundante. Confío estar en buenas manos y sé que….

Todo está bien, todo está bien, todo está bien.

Pongo en orden mis prioridades. Lo más importante es el amor y el calor humano que aporto al mundo. Mi vida tiene sentido. Mi vida tiene un propósito. Cada día aprendo algo más para convertirme en una persona afectuosa. Todo lo demás carece de importancia. Todo lo demás es tan sólo parte del drama.

Pongo alegría en mi vida. Todo lo que hago es perfecto para mi crecimiento y autodescubrimiento. Amo mi vida y estoy dispuesta a aceptar todo lo que me ofrece. Agradezco profundamente las muchas bendiciones que estoy recibiendo. La vida es verdaderamente grandiosa.

Le doy la bienvenida a todo.

Me trato a mí misma con menos rigor. No tengo por qué darme prisa. Me entrego y me permito que el río de la vida me lleve a nuestras aventuras. Obedezco las leyes del ritmo eterno. Tengo más tiempo suficiente para hacer lo que tengo que hacer. Me recuerdo a mí misma sin cesar que….

Hay tiempo más que suficiente.

Percibo la luz de mí ser superior como un faro siempre presente que me guía en el camino. Sintonizo con la sabiduría de mí ser superior. Ignoro cualquier duda que pueda aparecer en mis pensamientos.

Me llena la sensación de paz.

coherencia-y-paz