Estaba a la deriva, una tormenta atroz se acercaba.

Estaba en la deriva, una tormenta atroz se acercaba, habian muchas olas, todas ellas golpeaban con mucha fuerza, en ese barquito, que me dejó mi familia, mi cuerpo se sintió invadido, en peligro, un viento feroz, daba paso , recuerdo encogerme, mi voz temblando, mi alma , donde estaba mi alma, sudaba tanto, mis pies se resbalaban si me incorporaba, no sabia bien la profundidad que habia en la mar, pero sabia que era tan profunda que podian perfectamente pasar los tiburones y ballenas por debajo y yo no enterarme.

Rezaba , oraba, supe que estaba en peligro en el mismo momento que me subia a esa barquita, pero no hice caso a mi intuición, no escuché los latidos de mi corazón, a esa voz interior que no se de donde proviene, si del cosmos o de la mente dirigida por algo superior, que me repetia una y otra vez que no saliera , que me quedara en mi zona de confort, pensé que seria una mala jugada, pero una vez alli, en aquella barquita poco valia la pena lamentarme, las nubes cargadas se iban acercando, habia entrado agua, tenia un cubo, de color naranja, mi preferido  y como podia iba vaciandolo al mar, un mar bravo, estaba de color azul fuerte, me iba salpicando las olas a la cara, tenia mucho frio, me sentia sola, con la incertidumbre de lo que iba  a pasar, y que mi vida corria peligro,si podria salir viva de esa situación.

Cerré los ojos, lo más fuerte que pude, y sin prestar atención a esa tempesta que me agitaba cada vez con más fuerza, intenté calmarme, cambiando esos sonidos de la tempesta, por sonidos de cascadas, hice que mi corazón se relajara, cantando un mantra, Om mani padme Hum, expresion de la compasión de Buda.

Mi mente repetia, esto no es verdad, es una ilusión, om mani padme Hum, yo no estoy aqui, yo estoy en un paraje, en tierra firme, con mucha vegetación, hay mariposas, pajaros, rios con sus cascadas, veo la oportunidad que hay en mi, veo un sol resplandeciente delante de mi, y mi mente no queria ver, algo hizo como un chasquido en mi interior, un click, de repente una paz  invade ya mi ser, respiro profundamente, y al expulsar el aire de mis pulmones, abro los ojos, estoy en la orilla del mar, el viento debió llevarme sin darme cuenta, como cuando se desliza una pluma, habiendome desapegado de lo que queria, que era salvarme.

 

Llegué a una isla preciosa, me espera un futuro prometedor.

No te olvides nunca de ser feliz.

Ro.