El libro de las hadas

Ya no eran mis piernas que me guiaban en aquellos surrealismos donde la magia impregnaba mi ser.. era una extraña y especial fuerza sobrenatural que me transportaba en aquel bosque una vez mas; misterioso, atractivo, terrorífico, lejano y próximo, oscuro y transparente. Luciérnagas se afiliaban a mi interior y una luz resplandeciente iluminaba todo entorno a mí. ¿qué experiencia era aquella tan llena de fantasía y de realidad de la cual no deseaba escapar?.

Los árboles me arropaban con sus sombras, me acariciaban con sus ramas, todo era amor; nada venteaba igual y nada me parecía tan maravilloso… mi estadía duró días, meses, años… en realidad siquiera me importo el tiempo, no existe el tiempo allí porque nadie temía por morir, todo era vida.

Allí aprendí que la oscuridad brilla, más aun, resplandece; que los vuelos de los pájaros escriben antiquísimas palabras de donde han brotado todos los libros del mundo, que existen rumores y sonidos desconocidos por los humanos, que existe el canto del bosque entero, allí, donde residen diversas historias que jamás se han escrito, quizás porque no existen tales asociaciones en nuestro mundo. Aprendí a escuchar a los árboles, a conversar con el susurro de la brisa, a ver mas allá de lo percibido, todas esas voces esas palabras sin oírse se reconocen; en el balanceo de las altas ramas, en las fragancias exquisitas que se emanan cuando la brisa se desenreda en ellas, en la profundidad de las raíces que se esconden en lo mas profundo del corazón. Allí presentí y descubrí paso tras paso innumerables vidas visibles e invisibles, el rumor de sus mensajes comunicándomelo de hoja en hoja, de tallo en tallo, de gota en gota de roció; como pequeñas lagrimas de niñas perdidas, conduciéndome por los diminutos caminos del bosque. Percibí claramente el curso del rió escondido y el sueño de las tormentas apagadas, que dormían incrustadas en los viejos troncos, aun fosforescentes. El aire del bosque entero parece sacudido, vibra, se cruza de relámpagos fugaces, los gritos de todos los pájaros heridos por el amor, el último grito de los ciervos inmolados, la sombra de los niños perdidos en la selva, miles y miles de gritos… todos los gritos vagabundos y los que anidan en los huecos de los árboles parecen uno solo; es tan terrible y armónico a la vez.

En el fuego combatí contra dragones y recibí el mensaje de las salamandras, aunque recuerdo aquel dragón que lloraba porque no podía vivir con las hadas; simplemente le dije: “las hadas viven en tu corazón”, estuvo algo mejor; sin embargo el amor termino matándolo,(así es el amor cruel y encantador). Todo era muy caliginoso, todo representaba creación y destrucción, Farralis y Ra-Arus siempre en mi entorno.

La hermosura de los mares, lagos, arroyos y manantiales, allí donde moran esas divinidades oceánicas,las Ninfas, Ondinas, Sirenas quienes me envolvieron en su manto cargado de espiritualidad y de purificación; su amistad y regocijo me cautivaba de tal manera que dure mucho tiempo entre ellas, aunque muchas me decían “debes partir”. Una y otra vez recibí mensajes de muchas de ellas y de algunos duendes que también habitaban a los alrededores aunque algunos algo vanidosos, pero supe compaginarme con ellos, muchos sanaron mis emociones y mis heridas de no poder compartir su espacio, vivir junto a ellos. Continué vagando fascinada en cada mirar, todo mi transitar fue entrada la noche, en medianoche, casi era de día, casi era de noche; mi alma parecía un carrusel vació en medio del crepúsculo, hasta que la pasión de las damas verdes y blancas que se ocultaban en los árboles me trastornaba de tal manera que me arrastraban hasta ellas, su placer me desquició, pero de igual forma me repetían constantemente que no pertenecía a ellas ni ellas a mi; algo dentro de mi ser gritaba la verdad pero mi deseo de amar era indomable, los duendes y gnomos se sonreían de mi pesar, de mi engaño propio con aquella repelente aristocracia, aunque me dieron los mismos mensajes de las ninfas, sirenas y de las salamandras, ellos construyeron la estabilidad en mi, y la fuerza de seguir adelante en mi camino, que a través de cada paso reconocía aun mas; no, definitivamente no eran mis piernas las que me transportaban, ya no eran mis pupilas las que me mostraban el camino; era esa extraña magia que me transmitía todo aquello que se conectaba con mi alma y me llevaba hacia la libertad; esa libertad emitida por la brisa a través de los Sílfides, Céfiros. La brisa entregándome la verdad; esa verdad que debía encontrar desde que llegue a este mundo y una vez mas conocí la revelación de esos distintos mensajes. Tan claro como el viento y tan real como la sensación que sentí cuando me tope con aquel enjambre de mariposas de diversos colores, diversas formas y tamaños, muchas risueñas otras taciturnas, unas transparentes donde podía ver como fluía entre ellas un fluido que me extasiaba, como estrellas deslumbrantes se posaban en mi y me retenían en la fragancia que drenaban de cada lagrima impulsada por la felicidad; era como si me esperasen desde siempre y yo me sentía como cuando un pez aprende a volar. Una sublime melodía viajaba por mis galerías sensoriales, comenzaba a flotar como una pluma en el piélago mientras cruzaba portales y estaba allí… postrada como una diosa sobre un manto de estrellas; era la REINA MAB: sabiduría y armonía emanaba de su existir, mi voz se bloqueó por tal grandeza y sólo pude escuchar el susurro de su sonrisa mientras me mostraba con su mirada el camino, aun las mariposas me rociaban de sus aromas con mucha delicadeza. Volví la mirada pero ya había perdido visibilidad aunque aun podía sentirla. Una gran energía se infiltraba por los poros de mi piel y pude percibir entre las sombras una gran silueta, esbelta y robusta a la vez, oscuridad y luz… pude escuchar el canto de las grúas y luciérnagas que se encontraban afuera, una lluvia mezclada de alondras y flores primaverales surcaban por las grietas de los murales, de la cubiertas y pequeñas luces, se asomaban por las ranuras de las ventanas: era el curioso reflejo de los astros (dibujados por los pinceles del creador; en el lienzo claroscuro que me inspiraba el principio y el final de lo existido) esperando mi reacción frente aquel ser puro que llenaba todo lo vivido. Su magia, su divinidad vigorizaron mi amor, una ola de mariposas incontables revoloteaban en todos los rincones como pequeñas lamparillas, reflejando así todos los sentimientos de su creadora, muchas naciendo de nuevo desde el fondo de su ser, emanaban regalos a la naturaleza muchas lloraban y otras reían. El gran asombro de sus pupilas como dos luceros de luminiscencia se conectaron con mi alma, y allí comprendí que era El HADA DE LAS MARIPOSAS, todo me fue confuso porque ella no era como las otras hadas con las cuales me tope en el bosque: con grutas doradas y diademas de oro y mantos de escarlatas, siquiera tenia una varita de plata como de costumbre. Solo la cubría un manto claroscuro que desprendida una luz muy especial, su tez blanca como la niebla y sus pies desnudos flotaban como aves, su hermosa cabellera no era de oro como de costumbre era como finos hilillos de diluvio, caían como cascada, se arrastraban por la tierra, las hormigas se convertían en mariposas cuando se topaban con sus cabellos, los gnomos me han dicho que cuando llora mariposas mueren y cuando ríe muchas resucitan.

Las salamandras me contaron que una mañana el bosque se impregno de tantas mariposas que se perdió toda visibilidad, se rumorea que en ese momento había soñado con su amado, al que tanto esperaba y yo ilusa no supe entender por el amor de las sirenas, que yo era su eterna espera. Lo supe, porque en el momento en que mi ser se encontró con ella todas aquellas candelillas emitieron un canto celestial y me envistieron con una enjundia transparente e indescriptible… ella de aspecto taciturno y jubiloso se regocija a mi lado… sus brazos como rayos de sol me abrazaron envolviéndome en aquel amor nunca antes vivido, y su cabellera arropaba nuestros seres… mi boca recibía una descarga de mariposas; mi piel comenzó a desvanecerse como la arena en la brisa y luego me encontré libre en sus redes, durmiéndome en sus susurros y dejándome llevar por el manto divino que me cobijaba ¿En que mundo me encuentro? Su silencio me respondía como solo responden las Mariposas. Desde entonces he de vivir con ella ; donde las mariposas me traen belleza, riqueza, alimento, amor.. dónde solo ella vive para mi y donde solo yo vivo para ella, con ella….

Dulces sueños llenos de realidad y fantasía del cual despierto en medio de lo que no deseo y en el fondo de mi bolso encuentro pétalos de mariposas. Dondequiera que voy escucho aquella melodía y siento su aroma en medio de la nada y del todo y busco puentes ensoñadores que me lleven de nuevo hacia aquel mundo donde sentí la paz y el amor de LA HADA DE LAS MARIPOSAS.

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