En la estación

En la estación.

Se encuentra en la estación, mirando de un lado a otro, observando a su alrededor, cuando las nubes comienzan a tapar y la oscuridad se hace dueña de los sentidos, siente frío, la piel como si rozara y su cuerpo se estremece, en su interior siente que ha perdido, abatido, ayer estaba bien, contento, feliz de tener lo que tenia incluso sobrado, (lo que uno tiene es porque se merece), pero… al día siguiente, nada de lo que parecía ayer se asemeja, y las constantes vitales se vuelven frágiles, e incansables lágrimas descienden por sus mejillas contemplando la vida.
Con la botella de ron en la mano y la mirada perdida va a coger el tren, quiere recuperar lo que ahora no tiene y con la angustia cargada en la mochila, se dirige hacia un señor vestido de negro.
Ve un reloj, y se pregunta, este es el del tiempo o de la vida, si pudiera echar atrás, en que me equivoqué, que mis ojos, mi corazón y mi alma no se dieron cuenta.
Este señor que lo mira, con aires despectivos , huele el alcohol a una prudente distancia, percatándose que tiene ante el una persona hundida, cogiéndole del brazo como agitándolo, le da unas palmadas dejándole erguido y paralizado, pues a sentido mas frío de lo habitual, sabe que casi pierde la vida, le llama la atención le anima a que la abandone.
Bagando, eso es lo que hace, el alcohol ya no le deja ver con claridad, ya no siente los latidos de su corazón, no escucha a esa voz que le está diciendo que ya avisaba, y que no siga mas por ahí, porque se aleja de la verdad, de encontrarse a si mismo y darse cuenta que hay que luchar, ayer lo tenía todo, y hoy siente que ha perdido, incluso la tortura mas grande que un ser pueda sentir, el abandono, el de los seres queridos que confiaron en el y en el mismo que ya no confía.
Los pensamientos son cada vez mas fuertes, profundos y sentimientos de tristeza, dolor, que causan una gran decepción hacia quien el creía que tenía, no dándose cuenta del libre albedrío, de elegir a tener esperanza , fe en que si igual ayer estaba feliz, y hoy le cambió la situación, porque no cambiarla de nuevo.
Una que ve como simple observadora, sabia escucha a tu gemelo, a tu yo , a esa voz que susurra en tu oído y te da la palmada de aliento, al amigo que te abraza y te da el consuelo, no estas solo, tu eliges como quieres estar, así que levántate y coge el tren que tu quieras que te llevara a cualquier destino, y allá en el camino hacia el, encontraras la fuerza y la voluntad, a salvarte, a sanarte, pues la ira y la venganza solo te trae la desesperanza, la oscuridad a sufrir mas por lo que sientes que ya no tienes.
Y quizás ya aprendiste que lo que tenemos no dura eternamente, que hay que vivir la vida con la alegría, sentir desde el corazón que somos una parte divina del mundo, y no encontraremos la paz en las guerras, ni las risas en las lágrimas, pensemos en la abundancia que podemos poseer, cambiemos el odio por el amor y del verdadero … el hambre por compartir lo nuestro, lo que no es de nadie y lo que puede ser…
A sentir desde dentro, a meditar por un momento que podemos cambiar en nosotros para tener una mejor vida, no solo para ayudarte a ti, si no para encontrar en mi el sentido humano de la creación que todo el universo a sido creado y no apreciamos.